domingo, 23 de agosto de 2009

La memoria Ancestral


Hace casi 20 años, Heidi Feldman, investigadora norteamericana, se propuso hacer una búsqueda, hasta el momento poco usual para los estudiosos de la música de la diáspora africana en america. Musica Afroperuana. Mas relacionado con el arte Inca-Quechua, el Perú siempre ha sido objeto de investigación musical de dichas culturas, mas no de la invisibilizada cultura afroide. Por lo menos hasta que Heidi escuchó los acordes de un disco de Susana Baca a principios de los noventa. Nunca se imaginó lo que le depararía este interés.

Descubrió que un criollo blanco, un tal Durand Florez, en su afán de rescatar el pasado afrohispano de Lima, y ante la arremetida cultural del migrante serrano formo un conjunto “pancho fierro” donde puso en escena las antiguas expresiones negras de la costa. Pregones, marineras y son de los Diablos. Analizó como la negritud de Nicomedes influenció la lírica popular de la costa peruana, añadiéndole el espectro social y de reclamo que le faltaba, para gritar las injusticias cometidas durante siglos contra negros e indios. Y también la influencia musical con los hermanos Vasquez y de Carlos Hayre, al rescatar piezas ya perdidas en la memoria de los negros y negras viejas. Ponderó de manera objetiva y sin sentimentalismos las participaciones de Perú Negro y de los Ballumbrosio en la esfera chinchana, dándoles el lugar correspondiente dentro de este proceso cultural. Centronizó el status de Susana Baca dentro de la Worl music como fuente actual de referencia musical afroperuana. Y analizó, con el alcance que le da a uno charlar con ella, el aporte de la memoria ancestral de Victoria Santa Cruz. Una memoria que rescató pasos de baile, coreografías, lírica y música para ponerla ante el público, sacarla del espacio puramente afroperuano para mostrarlo y enseñarselo a otros afroperuanos que necesitaban encontrarse con su negritud perdida.

La memoria ancestral de Victoria Santa Cruz, estuvo presente y fue parte fundamental de esta investigación, con esa particular forma de decir las cosas que fluyen naturalmente por su portentoso recordar, Victoria fue el eje central del renacimiento cultural que los africanos trajeron al Perú en su obligada llegada a este país. Sin ella y sin su memoria ancestral, los peruanos no apreciaríamos la diversidad cultural de nuestra nación a cabalidad con la seguridad de que lo que estamos viendo es auténtico. Y los afroperuanos tendríamos menos de lo que tenemos acerca de nuestro pasado y de nuestra ancestralidad.

Hoy día, la memoria ancestral de Victoria Santa Cruz, si bien puede parecer apagada, no dudo que en lo profundo de sus recuerdos, aun siente tambores de una patria lejana, arrebatada por la fuerza de las armas, pero devuelta a sus hijos por medio del constante trabajo y tesón de toda una vida, la de esta admirable mujer.

Porque a pesar de que ahora no se encuentre en los vericuetos de lo que podríamos definir como racional, seguirá siendo la mas autorizada de las memorias vivas de la cultura afroperuana. Ahora que está, y cuando no lo esté.

Gracias Victoria.

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