sábado, 14 de febrero de 2009

SOMOS LO QUE SOMOS: AFRICA EN AMERICA

Africa en America. Un continente dentro de otro, o mejor... un continente que le pertenece a otro. Esa pertenencia indisoluble de Africa hacia America es algo que siempre me fascinó. Tratar de decifrar en que toque del cajón, en que bordón de la guitarra, en que golpe de la quijada, esta el ancestro africano.

Hace como 7 años, en un viaje en Santiago, Chile, un amigo periodista me hizo escuchar un disco triple llamado Africa in America: Music from 19 countries (aunque era de edición mexicana, estaba en inglés - plop). Tres discos con casi toda la riqueza musical que los afrodescendientes impregnaron nuestro continente. Algunos de los temas me sonaban conocidos (el genero musical digo), no era la primera vez que escuchaba una marinera de Lima, una cumbia, un merengue o un son.. pero quede fascinado al escuchar por primera vez la fuerza de un Gwoka de Guadalupe, un verdadero candomble brasileiro (grabado en un terreiro, con posesión espiritual y todo), la estruendosa polirritmia de la columbia cubana, la espiritualidad del Dugu garífuna o del Gospel estadounidense. O tambien los hasta ese momento desconocidos para mí, salves dominicanos, Culo'e puya venezolanos y tamboritos panameños, todos ellos con fuertes influencias catolico-cristianas en las letras. O enterarme de que el ritmo punta (ese que popularizaron a principios de los 90, con sopa de caracol, etc), era en realidad un cantico garífuna a la belleza y la alegría. Me llamó mucho la atención el brokdown de Belice, una música fuerte pero al mismo tiempo muy alegre, tocada con timbal y acordeón. Algo asi, aunque mas tradicional, es el merigue de Haití, que junto con el vudú (tambien en el disco) son las 2 expresiones musicales que presentan a la isla del general Louverture, en el disco.

Otro descubrimiento fue que para los que piensan que cuba solo se mueve al ritmo de la timba, pues existen las columbias, el guaguanco (tradicional), la tonada trinitaria, en changui y el nenguon, (estos ultimos vienen a ser como los bisabuelos de la salsa), constituyendo a la isla de Fidel en la musicalmente mas rica de afroamerica.

Como olvidar la dulce melodía del blues y del zydeco estadounidenses, que, junto con la versión jazz clasico de nueva orleans, representan de la mejor forma a los afroestadounidenses. La isla del tesoro no podía quedar fuera con dos de sus principales expresiones: el mento y el reggae.


No cabe duda, los ritmos africanos han dejado una profunda huella en nuestra America. En total los generos que incluyen el disco conforman el 90% de la raíz de la música que baila el mundo, incluyendo el Rock & Roll (no Rock, sino Rock & Roll), lo cual a su vez, implica reconocer que la presencia africana en la musica de todo el mundo, es indudable, incomparable e irrefutable.
El reconocimiento esta, creo yo, sin embargo, tal vez por algunas formas de interpretar estas influencias, mal direccionado. Lamentablemente los afroamericanos hemos y somos minimizados por algunas características en teoría "mas resaltantes" de nuestra memoria ancestral. La musica y la danza para muchas culturas del mundo, y especialmente para las africanas, son formas de expresar sentimientos, individuales y colectivos, algo que con la comercialización y mercadización de las mismas, en la actualidad, se han reducido (con honrosas excepciones) a un juego publicitario, a una venta de erotismo sin ningun sentido humano, valorable en el contexto actual.

Este disco para mi, fue y es un referente principal cuando quiero empaparne de africanía, esa africanía que esta a veces tan lejos (al otro lado del mundo), pero al mismo tiempo la tenemos tan cerca (hay una marinera de Lima en el disco 2).