Monserrate, el Rímac, Barrios Altos, El Cercado, el Callao, La Victoria... son barrios tradicionales de la ciudad de Lima que representan y mantienen las tradiciones limeñas, consolidadas desde el siglo XIX. Los carnavales, tal cual los conocemos hoy (aunque no tan maleaos) se empezaron a practicar en los meses de febrero de fines del siglo antepasado. La diferencia es que la gente se "mojaba" con perfumes y esencias de rosas... Otra de las tradiciones eran las fiestas de la pampa de amancaes, desaparecidas hace mas de 60 años pues su base religiosa era la fiesta del corpus, la cual ya no se celebra en Lima en las dimensiones que tenía en la colonia y la primera y media republica. Ahi se practicaba la añorada zamacueca y el olvidado son de los diablos, expresiones africanoides de la costa peruana.
Las fiestas religiosas tençian un lugar especial en la vida social de la ciudad. El señor de los milagros en octubre, la fiesta de la virgen del Carmen, en Julio y San Martín de Porres en Noviembre fueron las mas populares. Aunque a decir de mi padre, habían muchas más por esos tiempos en Lima. El señor de trinitarias, de la buena muerte, el señor de cocharcas, el señor de Limpias, nuestro señor de la buena muerte, etc, etc formaban un extenso panteón de santos e imagenes religiosas, que aún hoy se resisten a desaparecer.
Todas estas tradiciones populares fueron siempre acompañadas de la musica criolla. Los valses, las polkas, las marineras y los panalivios eran cosa común por aquellas épocas... y en vivo y directo... que belleza que hemos perdido! de escuchar la musica en vivo...
La música, el ritmo, relacionado con la fiesta, han sido desde siempre el espacio de olvido del dolor. Como tales tienen una función social mas que importante, pero poco resaltada por diversos investigadores y menos aún en los proyectos de desarrollo social. Todo lo contrario, se le relaciona aún con el subdesarrollo y la vida fácil, cuando (y en el peor de los casos) solo ha sido la respuesta natural ante la exclusión social y cultural. Pocas personas no pertenecientes a el mundo criollo han llegado a comprender la función que explico. Ademas de esa función social, inicialmente tienen una función folklórica, pero eso es tema de otras reflexiones.
El valse, la musica criolla por excelencia, tiene un extraordinario repertorio de temas y melodías que estoy seguro podrían, con un poco de atención de por medio, hacernos reflejar en nuestra vorágine vida actual, dejaríamos de verlo como desfasado y solo jaranero. Aunque a decir verdad esa errónea idea ha sido potenciado por los manejos publicitarios y comerciales del genérico "musica criolla" o "criollismo".
Los hay poéticos:
"Muchachita ingenua, de los ojos negros
no eres nisiquiera la sombra de ayer
hoy vives un mundo, de desilusiones
hurdida en la niebla de tu atardecer"
(Serafina Quinteras)
Reivindicadores:
"al dulce bordonear de las vihuelas
hoy dia se estremece como antaño
el viejo callejón de un solo caño
con el repiquetear de castañuelas"
(Hermanos Santa Cruz)
Tambien (como no), romanticos
"Habreme y no me cierres
las puertas de oro,
dame vida de tu amor
y no me engañes
escucha la pasión
del que agoniza
matame con el fuego de tus miradas
hazme polvo y vuélveme cenizas..."
Vals "Cenizas" (Guardia vieja)
He escuchado con muchísima emoción y nostalgia un excelente trabajo musical llamado "La gran reunión", que, como una especie de Buena Vista Social Club limeño, ha rescatado lo mas puro, autentico, nostalgico y precioso de un tiempo en el cual la esquina de la calle, la puerta del callejón, la fiesta religiosa y deportiva, eran los espacios de socialización para la gente mas pobre.
Un documento en audio que nos hace regresar a esa época de nuestros abuelos, muchos de ellos migrantes de antiguas zonas de haciendas costeñas del sur y norte de Lima, que como los actuales migrantes andinos, llegaron para dejar su influjo y su marca en los barrios mas populares de Lima; una Lima zamba que se va, y que es justo recordar con cariño, pues una parte de ella tambien nos pertenece. Una Lima que mantiene algo de esa influencia africana en sus barrios mas antiguos y en estos archivos musicales.
Diecinueve hombres que sobrepasan los 60 años, han dado lo mejor de sí para dejarnos este documento que invito a que escuchen y traten de apreciar, especialmente los que a pesar de no haber experimentado directamente la vida de Lima en aquellos años, nos sentimos parte "de" esa identidad "creola" y queremos reivindicarla.
jueves, 29 de enero de 2009
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